5 de junio de 2012

El hogar, consuelo del celiaco


Volver la mirada al hogar, querernos y cuidarnos. El celiaco lo necesita para vivir.
Una dieta libre de gluten, es una dieta que debe ser cumplida a rajatablas, teniendo presente la lectura de etiquetas y llevando con nosotros en todas partes la guía de productos permitidos. Comer fuera es algo complicado, ya no se puede picotear cualquier cosa ni comer un sándwich mientras tanto. Se tiene que aguantar el hambre hasta llegar a la casa, o ser lo suficientemente previsibles y cargar con unas galletitas de arroz o la costosa barrita de cereal. Consecuentemente, el celiaco necesita de disciplina y orden, por lo que a mi parecer el hogar se constituye como el principal núcleo de bienestar y salud; así como también un entorno social bien concienciados, ayudan para la salud emocional y psíquica de la persona celiaca.
Me ha pasado a mí, y tal vez a la mayoría de las personas que de adultos han sido diagnosticados con la enfermedad, que los primeros tiempos son bastantes duros, donde uno se siente como lisiado o perdido, sin saber qué hacer a continuación. Aunque de repente también uno se siente como pez en el agua, ya que el bienestar físico y las energías fluyen complacientes por el cuerpo; pero igualmente, el pan, el fideo, la empanada, la torta, todo al alrededor se convierten como tiburones o pirañas que vienen al ataque y con los que se debe aprender a pelear o a escapar ágilmente. Yo me planteé preguntas existenciales, pues todo era demasiado fantasioso y elocuente para ser cierto; pero hice el esfuerzo de entenderlo encontrándole un sentido simbólico a este acontecimiento, a las nuevas relaciones y hábitos que se me presentaron a partir de saberme celiaca, y descubrí que no soy ningún fenómeno ni que estoy sola en esto.

Entonces, cual hijo pródigo, volví la mirada al hogar buscando comprensión en la familia, ¿dónde más encontraría el apoyo más importante en un momento tan difícil? Desde allí he comenzado un nuevo viaje en mi vida, que lo debo realizar en estrecho lazo con mi "tribu", ya que los miedos  principales que me acechan es el de estar aislada o que me discriminen con tantos prejuicios que tenemos en nuestra sociedad. Y es por esto que las fuerzas principales también las brinda la familia, donde hay seguridad, solidaridad y lealtad, que le dan una tranquilidad y bienestar físico y emocional al celiaco. Pero además, he descubierto que cuanto más lazos o grupos voy formando en diálogo y cordialidad, más se amplía la creatividad, que me brinda estructuras para ir creando los elementos que necesito para sobrellevar a una vida sana y feliz.

Contrariamente ocurre que, cuando en la familia no hay apoyo, la salud misma se ve afectada ocasionando a la persona mucho estrés. En este contexto, la relación familiar se parece a la enfermedad misma,  que cuando alguien o todos no quieren entender de la alimentación estricta sin gluten, y además se le achaca a uno de paranoico, es como un ataque dañino que hace el sistema inmunitario al cuerpo. Por lo que considero, no existe mejor ejemplo de lealtad cuando en una familia hay un solo miembro celiaco, pero todos toman la decisión de realizar la dieta sin gluten para que ese miembro tenga la salud completamente cuidada ¡Qué honor se sentirá allí!

Por todo esto, mi blog va orientado a crear más lazos de amistad, como un diálogo ameno, para lograr la comprensión de los demás con la persona celiaca. Y ayudarlos para que puedan ayudanos a llevar una alimentación sana y feliz. ¡Este es Ñande Reko sin gluten!




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