7 de julio de 2012

Celiaquía en familia



En el mismo mes que me diagnosticaron que tenía celiaquía, mi madre se marchaba inesperadamente a causa de un cáncer de páncreas, a los 64 años edad. No sé si acaso ella pudo padecer de celiaquía, y si ésta tuvo algo que ver con su mortal enfermedad, o de sus múltiples malestares que ya mucho tiempo antes sufría, sólo que ya no tuve oportunidad de preguntarle muchas cosas ni acogerme en su regazo en busca de consuelos.

Cuando el médico me dijo que alguien más en mi familia podía ser celiaco, se lo mencioné a mis hermanos ¡y se armó tal alboroto con la noticia! y nos pusimos a especular si acaso la enfermedad me venía de mamá o papá, sin llegar a acuerdos. Una hermana se hizo de inmediato la prueba con resultado negativo; dos hermanos gorditos y panzones se plantaron y negaron tal posibilidad; otro cree tenerlo pero no se anima a hacerse la prueba. Sólo el mayor, después de mucho dudar, resultó con lo mismo. De seis, dos confirmados, pero la generación continua,  y mi hija también dio positivo con la celiaquía. 

Al comienzo de la dieta libre de gluten, y cuando comenzaba a rechazar todo aquello que me iba a hacer mal, mi familia estaba confundida por la rareza de mis nuevas actitudes. Pero ahora les entiendo que en realidad pensaban que me iba a morir de hambre por rechazar la alimentación básica de pan, fideos, empanadas, tartas, masitas dulce, galletitas, etc.  No obstante, cuando me vieron entusiasmada en la cocina preparando nuevas opciones de pan, pastas y dulces, y que al probarlas les supo más sabrosas y sanas, terminaron aceptando mi condición y hasta celebrando mis recetas.

Lastimosamente, mientras mi madre estaba con vida, no tenía interés por la cocina y poco llegué a aprender de ella. ¡Cómo anhelo ahora de sus experiencias! ¡Cómo añoro las comidas que sus laboriosas manos solían preparar! Pero me han quedado los recuerdos y trato de rescatar algunas de sus enseñanzas; porque ahora soy tan madre como lo fue ella, y mi hija me necesita así de dedicada, y por ella va este Blog, para plasmar aquí las experiencias por la que vamos pasando y las recetas que vamos saboreando. Así que las recetas que aquí propongo es, básicamente, comida para dos.

Algún día entregaré esta bitácora a mi hija, a ella le seguirá sirviendo, tal vez también a sus hijos. Pero sobre todo, son los tesoros de cocina de mamá celiaca, que le dará una vida más saludable y feliz.

Este video me recuerda a mi madre Alejandra, quien me inspira desde el cielo...


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