7 de agosto de 2012

Todos podemos cocinar sin gluten!


- Nde rembi'u añókena taha'e ne pohã: Que tu alimento sea tu única medicina 
 
En una entrada anterior, hablé sobre volver la mirada al hogar. Pero no se trata sólo de volver la mirada, sino también de ocuparnos de nosotros mismos y sentirnos más valiosos aún en la faena diaria de alimentarnos sin gluten.
Después de aceptar nuestra situación y que la familia lo haya entendido, ya es el momento de ponernos de nuevo en pie, ir a la cocina y prepararnos nuestros propios alimentos. Ciertamente, hay situaciones en la que es más fácil, cuando en la casa se toma la decisión de que todos comerán sin gluten, pero cuando no es así, solamente el celiaco tendrá que tomarse la responsabilidad de instruir con mucha paciencia al que hará la comida, y no siempre será efectivo, pues la delicadeza de la contaminación no se maneja con la misma seriedad que cuando uno mismo se encarga de cocinar. Pues entonces no nos queda de otra, que cargarnos de ganas y ¡a cocinar se ha dicho!

  
  - Remuñárô rehupitýne: si lo sigues, lo alcanzarás.  

 Y descubrimos así, que de nuestro interior va fluyendo un deseo de explorar nuestro poder creativo, descubrimos que podemos influir positivamente en la familia, y desarrollamos nuestro poder personal. Pero hacerse consciente de todo esto y lo mucho que podemos hacer por nosotros mismos, implica también mucha paciencia. Cuando no es así, pasamos por momentos dolorosos y vemos que nuestras creencias negativas no quieren irse, cuando nos creemos enfermos, cuando nos creemos desamparados, cuando nos creemos inútiles de poder hacer algo por nosotros mismos. Pero el ser humano es dinámico, no es determinado, por lo que cuanto más crítica la situación, más cercano está el momento de tomar consciencia de que debemos explorar por nuestros propios medios, nuevas creencias y nuevas maneras de enfrentar la vida, en esta nuestra manera de ser celiacos.

- A mas que ivai, iporã ãgui: cuánto más feo, más cercano lo bueno


¿No sucede con frecuencia en casi todas las familias, que cuando un miembro cae enfermo, recién allí se toma las medidas de una alimentación sana y se descubre la importancia de hacer ejercicios? ¿Acaso no solemos esperar a enfermarnos para tomar la decisión de hacer algo que siempre hemos sabido era necesario? Pues este es el momento, nos toca a nosotros hacer el cambio de actitudes y hábitos en la familia, y para nosotros mismos. Y se trata especialmente de adaptarse a nuevas rutinas, y como ya lo dije, de disciplina y orden. Esta adaptación reflejará una fuerza de voluntad individual que se sumará a la fuerza de voluntad de la familia. O sea, cuando mi hermano o hermana, mi madre o mi padre, me vea dándole todo el esfuerzo necesario para llevar adelante una dieta libre de gluten, ellos tomarán el mismo impulso con su fuerza de voluntad, esto se convertirá en una enorme ganas de querer ayudarte por parte de tu familia. La clave en este punto es tratar de abrirse a la creatividad, la persona celiaca irá dando ideas, con paciencia, de comidas sabrosas que también los no celiacos pueden degustar. La persona celiaca irá instruyendo, sin claudicar, en las opciones de compra de productos permitidos. Y ya se verá de a poco a la familia adaptándose, finalmente, hacia la dieta libre de gluten al menos en las comidas familiares y ayudando al celiaco a un acceso más fáciles a sus comidas. Esto seguirá aumentando las energías en el grupo familiar, y se dará un ambiente más armónico y saludable para la vida del celiaco.

   - Tekotevẽko nembovale! la necesidad te da valor!



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