24 de octubre de 2012

El bebé que nacerá con el pan bajo el brazo



Tras la publicación sobre este blog en la Revista Vida de Ultima Hora (6/10/12), una de las personas que se acercó a probar ChiPan, Edith, me preguntó si acaso sabía hacer pan en máquina. Me comentó que ya llevaba varios intentos y no conseguía que le saliera un pan comible. Se trataba de esas máquinas que tanta publicidad está teniendo por los medios y que tiene una opción de preparar “pan sin gluten”, pero que en el manual de uso sólo traía recetas de pan con trigo.

Y sí, sabía hacer pan en máquina, gracias a que mi hermano Fabio se recordó que en el baúl de los regalos de boda no usados, había una que hasta el momento ni sabían si funcionaba y me lo prestó. Esta máquina era tan especial, que en el espacio infinito de internet no encontré manual de uso. Así que a puro ensayo-error conseguí finalmente que me saliera un sabroso pan.
Entonces se vino el desafío de conseguir el mismo pan en otra máquina. 

Fijamos un día, y nos reunimos en un círculo de mujeres: Ana, Edith, Angélica y su madre Beatriz; y acompañadas todas de una hijita que salió de paseo, de una hija y una sobrina que intentaron ser amigas, y un precioso bebé. Y nos pusimos “pan a la obra”.
 
Entre cháchara y cháchara, los ingredientes se mezclaron y la máquina se programó a casi tres horas de trabajo. Mientras, preparamos también una rica torta de zanahoria con chocolate. Contamos de nuestras historias sobre cómo nos descubrimos celiacas, de las dificultades que encontrábamos en el día a día, y de lo feliz que se pondrían de aprender a hacer, por fín, pan sin gluten.
El entusiasmo subía a medida que veíamos el pan hornearse y dorarse, y la torta ya tenía un olor tentador. Las niñas corrían, el bebé tomó su leche, y ya todas queríamos probar de un calentito pan y una rica torta.

Y primero quedó lista la torta que nos la devoramos ya con hambre:
 
Y llegó el momento del pan, que así se veía:

Lo sacamos con cuidado de la máquina, lo colocamos en una tabla:

No pudimos esperar a que enfríe para probarlo, y le rebanamos con mucho cuidado:

Nos quedamos unos minutos a admirar, con agua en la boca, nuestra obra maestra. Y comenzamos a imaginarnos un rico sándwich de verduras, un sándwich de jamón y queso, un mixto caliente, días de desayuno con pan caliente y fresco. Mmmm:)

El pan sin gluten de máquina quedó muy rica, con algunos ajustes que ya Edith y Angélica, cuando lo intenten solas, sabrán corregir.

¿Por qué el título de la entrada? - se preguntarán finalmente.
Y es que Edith me ha contado recién de una grata noticia: ¡que espera un bebé Ahora pues, ella podrá darse todos los antojos de pan sin gluten que quiera y el bebé estará más que feliz creciendo fuerte y sano en su vientre.
La experiencia ha sido muy grata y satisfactoria.
¡Este es nuestro modo de vivir sin gluten! 
...

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